
¿Por qué tenemos más lunares a medida que envejecemos?
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Los lunares, también conocidos como nevos, son parte integrante de nuestra piel. Pueden aparecer desde el nacimiento, durante la infancia o más tarde en la edad adulta. Muchas personas se preguntan por qué aparecen más lunares a medida que envejecemos. ¿Se trata de un fenómeno normal o de un signo de algo más grave? En este artículo exploraremos las razones de este aumento, los factores de riesgo y las medidas que puede tomar para vigilar el desarrollo de estas manchas cutáneas.
¿Qué es un topo?
Un lunar es una pequeña mancha pigmentada en la piel, generalmente benigna. Está formado por una acumulación de melanocitos, las células que producen melanina, el pigmento que da color a la piel. A veces, estas células pueden agruparse para formar una mancha marrón, negra o incluso rosa.
Los lunares suelen ser hereditarios, pero también influyen factores ambientales, como laexposición al sol. Existen distintos tipos: nevos congénitos (presentes desde el nacimiento), nevos adquiridos (que aparecen más tarde) y nevos displásicos (lunares atípicos que requieren seguimiento).
¿Por qué aparecen lunares con la edad?
La respuesta es multifactorial. Hay varias razones por las que tenemos más lunares a medida que envejecemos:
1. Exposición acumulada al sol
El factor principal es la exposición repetida a los rayos UV a lo largo de los años. La piel recuerda cada quemadura solar y cada exposición prolongada. Esta acumulación puede provocar la aparición de nuevos lunares. Los rayos UVB estimulan los melanocitos y los animan a agruparse, lo que conduce a la formación de nuevos nevus.
Esto explica por qué las zonas más expuestas al sol -cara, brazos, espalda- son también aquellas en las que los lunares son más frecuentes.
2. Cambios hormonales
Los cambios hormonales también influyen en la aparición de lunares. La pubertad, el embarazo, la menopausia y determinados tratamientos hormonales pueden desencadenar la formación de nuevos nevus o alterar los ya presentes.
Con la edad, el organismo atraviesa una serie de fases hormonales que favorecen estas transformaciones. Por lo tanto, es bastante normal ver lunares nuevos a partir de los treinta o cuarenta años.
3. Envejecimiento natural de la piel
A medida que envejecemos, nuestra piel experimenta cambios naturales. La renovación celular se ralentiza, la piel se vuelve más fina y ciertos mecanismos de reparación se deterioran. Esto puede provocar la aparición de anomalías pigmentarias, incluidos los lunares.
Además, algunas manchas pueden parecer nevos, pero en realidad son lentigos o queratosis seborreicas, también relacionadas con el envejecimiento de la piel.
¿Es peligroso tener más lunares con la edad?
La aparición de lunares no es en sí misma anormal ni necesariamente preocupante. Sin embargo, es esencial un seguimiento regular. El principal riesgo es el de transformación en melanoma, un tipo de cáncer de piel.
Los factores de riesgo incluyen :
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Más de 50 moles
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Presencia de lunares atípicos
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Antecedentes familiares de melanoma
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Piel clara y sensible al sol
Por ello, es aconsejable que un dermatólogo examine periódicamente la piel, sobre todo si se observa un cambio en la forma, el color o el tamaño de un lunar.
¿Cómo puedo vigilar mis lunares?
El autocontrol es crucial. Existe un método sencillo para detectar un lunar sospechoso: la regla ABCDE.
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A de Asimetría
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B para aristas irregulares
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C de Color no uniforme
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D para Diámetro superior a 6 mm
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E de Evolución (cambio a lo largo del tiempo)
Si un lunar presenta uno o más de estos signos, es esencial consultar a un profesional sanitario.
¿Se puede prevenir la aparición de nuevos lunares?
Aunque es imposible evitar por completo la aparición de lunares con la edad, ciertas medidas pueden limitar su multiplicación:
1. Protección solar eficaz
Utilice una crema solar de factor alto (FPS 30 como mínimo) durante todo el año, especialmente en las zonas expuestas. Lleva sombrero, gafas de sol y ropa protectora para reducir el impacto de los rayos UV.
2. Evite las cabinas UV
Las cámaras de bronceado aceleran el envejecimiento de la piel y aumentan considerablemente el riesgo de melanoma. Desaconsejamos encarecidamente su uso.
3. Vigilancia dermatológica periódica
Las revisiones médicas anuales permiten identificar rápidamente cualquier nevus que deba controlarse o extirparse.
Diferencia entre lunares, lentigos y queratosis
Con la edad, algunas manchas marrones pueden confundirse con lunares. Es importante conocer la diferencia:
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El lentigo es una mancha pigmentada causada por el sol, a menudo plana y de color uniforme.
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La queratosis seborreica es una neoplasia benigna de la piel que suele ser áspera al tacto.
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Por lo general, el lunar es más oscuro, puede estar abultado y tiene una forma más regular.
Sólo un dermatólogo puede hacer un diagnóstico preciso y tranquilizar sobre la naturaleza de una lesión.
¿Cuándo hay que preocuparse?
Debe ser consultado si :
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Un lunar cambia rápidamente
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Pica, sangra o duele
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Los nuevos granos aparecen de repente en grandes cantidades
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Tiene antecedentes de cáncer de piel
Siempre es mejor pecar de precavido, aunque la mayoría de los lunares sean benignos.
Conclusión
Tener más lunares con la edad es un fenómeno común, generalmente no grave. Es principalmente el resultado de la exposición acumulada al sol, los cambios hormonales y el envejecimiento de la piel. No obstante, hay que extremar la vigilancia, ya que algunas lesiones pueden convertirse en melanomas.
La prevención pasa por una protección solar rigurosa, un seguimiento dermatológico regular y un buen conocimiento de los signos de alarma. En caso de duda, no se demore nunca en pedir consejo.